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Los límites de la ecualización

Fig 1: Ecualizador digital.

Es raro que en una cadena de audio no aparezca un ecualizador, desde un simple control de tono hasta un paramétrico multi-banda. Los usos son variados, y pueden ser vistos como una expresión artística o una aplicación técnica. Hoy en día, con los recursos disponibles, la cantidad de ecualización que se puede aplicar es prácticamente infinita.

Una de sus aplicaciones técnicas está ligada a la puesta a punto de sistemas de sonido, y cuando son usados de manera adecuada los ecualizadores pueden mejorar la calidad de sonido de un sistema. Sin embargo sería erróneo pensar que puede corregir todos los problemas de un sistema de sonido.

En la puesta a punto es muy común querer lograr una respuesta en frecuencia ”plana”, pero si esto se realiza únicamente en el eje del altoparlante, en otros puntos de la sala se podría estar empeorando la calidad del sonido. Una práctica es la de medir la respuesta en varios puntos y promediar la respuesta, dado que en cada punto la respuesta de la sala y el altoparlante va a ser diferente, para entonces corregir problemas comunes a toda el área de escucha. Aunque se trate de hacer un promedio espacial de la respuesta, hay que tener en cuenta las limitaciones de esta práctica.

Dado que cada posición para medir presenta una respuesta acústica diferente, puede resultar difícil separar el campo directo del parlante del campo reverberante. Por otro lado las interacciones entre los gabinetes pueden producir enormes cambios en la respuesta en frecuencia dependiendo de la posición, y este problema no puede ser corregido con ecualización, una solución puede ser la de medir inicialmente un parlante a la vez. En definitiva los problemas acústicos no pueden ser corregidos, simplemente pueden ser considerados en los resultados finales.

Esta práctica es difícil de implementar dado que no es posible medir todas las posiciones de escucha, y simplemente se hace un promedio de la cantidad de mediciones que sean posibles.

Fig 2: Directividad de un altoparlante.

La respuesta polar del altoparlante es la que dicta de qué manera se reparte la energía en el área de audiencia, o su respuesta en frecuencia con respecto al ángulo, y por más que se aplique ecualización la forma del lóbulo es la misma, simplemente se incrementa o disminuye la energía en cierta frecuencia. Lo que en ciertos casos sería necesario es cambiar la respuesta polar del altoparlante, y esto solo puede realizarse físicamente en el diseño del altoparlante o generando arreglos de varias fuentes.

Por último debe notarse que la psicoacústica también juega un rol en la ecualización, donde los picos en una respuesta en frecuencia son más audibles que los valles, esto quiere decir que el oído es más sensible al exceso que a la falta. Resulta entonces provechoso intentar corregir los problemas sin agregar más energía, es decir sin ecualizaciones positivas. Esta práctica además reduce riesgos de disminuir el rango dinámico disponible del amplificador, o incluso de quemar componentes.

Eduardo Sacerdoti
Investigación & Desarrollo – Equaphon

Eduardo Sacerdoti

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