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Efecto del viento en un PA

El viento es una variable que no se puede controlar durante un evento al aire libre. Por esto es útil conocer su efecto sobre la propagación del sonido para poder adaptarse a las situaciones más adversas.

El sonido se propaga dentro de una masa de aire a una velocidad cercana a 343 m/s. Cuando hay viento, esa masa de aire se mueve en alguna dirección y con cierta velocidad. Es decir, el medio sobre el cuál se propaga el sonido se desplaza. Esto genera cambios en la dirección del sonido.

En la figura se observa una fuente omni-direccional radiando en un espacio ventoso. Las flechas rojas indican la dirección instantánea del sonido para cada punto del espacio, mientras que las flechas negras horizontales indican la dirección del viento. En este caso, el viento va de izquierda a derecha y tiene mayor magnitud a medida que aumenta la altitud. Puede notarse que, mientras más lejos se esté de la fuente, mayor será la desviación en la dirección del sonido. Las flechas negras diagonales muestran la dirección que debería seguir el frente de onda sin viento, mientras que las azules muestran la dirección resultante afectada por el viento.

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Generalmente, la velocidad del viento es mucho menor a la del sonido. Por ejemplo, un viento de 20 km/h equivale a 5,5 m/s (1,6% de 343 m/s). Por este motivo, hace falta distancia para que los cambios en la dirección sean notorios. En predios chicos o medianos (distancias menores a 15m aproximadamente) es posible que los cambios de dirección sean imperceptibles con vientos moderados. Sin embargo, para distancias mayores, un viento ligero puede generar cambios significativos que modifiquen la cobertura de un arreglo.

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Supongamos un viento proveniente de detrás del escenario y un sistema de arreglo lineal con su primer gabinete apuntado a una distancia mayor a 30m. El viento tenderá a “empujar” al sonido hacia el piso y es posible que la información de alta frecuencia se pierda para el oyente de la última fila. Sucedería lo opuesto si el viento proviniese de frente al escenario. En este caso la tendencia sería empujar hacia arriba al sonido.

Las altas frecuencias serían las más afectadas por su estrecha directividad. Recordemos que en un gabinete de tipo line-array, la directividad vertical no suele superar los 15° para frecuencias mayores a 1 o 2 kHz. Los oyentes más alejados de la fuente pueden llegar a percibir cambios en la ecualización (pérdida de alta frecuencia) cuando una ráfaga de viento los golpea.

A este efecto se le suman las variaciones por temperatura y humedad que terminan tornando muy complejo el diseño de sistemas en ambientes no ideales.

Si no es posible repararse del viento, la mejor solución suele ser reducir la distancia entre fuente y oyente, es decir, utilizar demorados o distribuir fuentes para minimizar las desviaciones en la dirección. Por otro lado, si el viento es constante y predecible se puede compensar su efecto al momento de definir la angulación de un arreglo, aunque no hay garantías de que mantenga su dirección y magnitud a lo largo de todo un show.

Ing. Facundo Ramón
Investigación & Desarrollo – Equaphon

Facundo Ramón

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